jueves, octubre 09, 2014
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por Carlos Ibáñez Quintana

La Tradición vuelve. Donde menos se espera.


Una semana después de que en Javier desarrollásemos el anual Foro Alfonso Carlos I, esta vez dedicado al municipalismo y la política municipal, aparece en El Correo de Bilbao una curiosa noticia: “Orduña dota de presupuestos a las únicas pedanías de Vizcaya”

Conviene aclarar que agregadas al ayuntamiento de Orduña existen cuatro aldeas organizadas en sendas pedanías. Son las únicas de Vizcaya, porque en el mundo rural del Señorío, los barrios formaban las Anteiglesias. Orduña, que originariamente perteneció a Castilla y fue donada a los Señores de Vizcaya, tenía sus barrios rurales organizados en pedanías.

En declaraciones del Alcalde de la Ciudad, D. Carlos Arranz, que recoge el periodista, se dice que los núcleos de Lendoño de Arriba, Lendoño de Abajo, Belandia y Mendeica, tenían ciertas debilidades legales que era necesario subsanar. “Había unas relaciones evidentes con ciertas competencias  pero no estaba regularizado, faltaba darles forma jurídica y reconocimiento institucional”. Añade el Alcalde: “No es lo mismo que un concejal de un ayuntamiento se pase por allí de vez en cuando a que tomen las decisiones los propios vecinos”.

En esta última frase encontramos una analogía con lo que contestó D. Carlos VII a los ayuntamientos guipuzcoanos cuando le preguntaron cómo tenían que gobernarse. “De eso sabéis vosotros más que yo”.

Dice la noticia que el Ayuntamiento de Orduña “en marzo pidió que se eliminaran las restricciones forales a la creación de una asamblea vecinal, cuya historia se remonta al siglo XII”.

Creemos que no es adecuado, sino todo lo contrario, aplicar el calificativo de “forales” a unas normas que impiden reunirse en asamblea a los vecinos. Tales normas van contra el espíritu de los Fueros. Al calificarlas de “forales” nos dan a entender que emanan de la Diputación Foral. Y son la prueba evidente que la Diputación de Vizcaya, conserva el calificativo, pero ha perdido el carácter de foral. Quienes la gobiernan hacen caso omiso de los Fueros. Gobiernan al modo liberal.

Hay un refrán francés que dice: “Cachez la nature en revient au galop”, « eliminad la naturaleza y vuelve inmediatamente ». Es algo que se puede observar en el solar de un edificio arruinado. Como no se retiren los escombros inmediatamente, entre ellos aparecen hierbas, arbustos y hasta algún árbol. Es la naturaleza que vuelve inmediatamente. Ello es una esperanza para los tradicionalistas, pues la Tradición se basa en la naturaleza, mientras la revolución liberal tiene por fundamento los sueños de los filósofos idealistas.

Un ayuntamiento gobernado por Bildu (pues es Bildu quien manda en Orduña) ha querido “subsanar ciertas debilidades” en su organización municipal y no ha encontrado nada mejor que volver a la Tradición. Eso nos recuerda la historia que cuenta Chesterton de un viajero que salió de su tierra; viajó por muchos países en busca de algo bueno. Por fin llegó a uno que le gustó. Y se dio cuenta que era el suyo propio que había abandonado. Esperemos que a los españoles les ocurra la mismo y en, mayor escala, se adopten decisiones como la del Ayuntamiento de Orduña. Y trabajemos por ello.


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