viernes, septiembre 05, 2014
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por Luis Ignacio Amorós

A propósito de la descristianización de España, valdría la pena hacer examen de conciencia, porque la principal responsable ha sido la propia Iglesia en España, que ha sido la primera en bendecir un sistema político agnosticista. La consecuencia ha sido la lógica. No nos quejemos de eso.

Añadamos que nuestros obispos no sólo no han favorecido la formación de seglares con ideas firmes y claras en política. La han cercenado donde han podido.

Todo ha quedado en tener buena relación con algunos católicos de ciertos movimientos laicales (que en política apenas han ejercido de tales) dentro del gran partido liberal-conservador de España. Por hacer una comparación, nuestros obispos han apoyado al piloto que quería aterrizar el avión de la sociedad española suavemente en la pista del ateísmo, para evitar al piloto que quería aterrizarlo bruscamente. Buen viaje.

De hecho, al haber actuado oficialmente al margen, pero en la realidad moviéndose entre bastidores con sus contactos en el PP, los obispos españoles han justificado precisamente a aquellos que la acusan de "poder oculto". Su poder real es bien escaso (véanse los resultados en temas que verdaderamente importan a los católicos), pero han hecho estupendamente el papel de villano para el socialismo real y el liberal-progresismo. Y nos han dejado a los católicos a los pies de los caballos. Si hubiesen apoyado con naturalidad a un movimiento político de católicos sin complejos, incluso liberal (tipo Zentrum alemán), la influencia de la Iglesia hubiese sido mayor, y las críticas más ajustadas a la realidad, y no a los delirios de los voceros de la revolución.

Ahora los obispos españoles, ni han logrado influencia política alguna (y la social casi no les queda), ni han lavado su presunta mala imagen: hay que ser muy ingenuo para pensar que uno se puede congraciar con la revolución: para la revolución la Iglesia es esencialmente mala, la Iglesia de los Apóstoles es negativa per se, no por sus supuestos pecados o su influencia sobre el poder. ¡Cuánta buena teología social se ha dejado de leer en estos últimos años en seminarios y palacios episcopales! Es el patético complejo de inferioridad ante el democratismo modernista combinado a la vez con la incapacidad de vivir alejado de la protección del poder.

Parafraseando a Churchill, pasaron por la indignidad de dejar de profetizar para evitar la persecución, y tendrán indignidad y persecución.

"Podemos" y su chavismo a la europea (no es exactamente igual que el partido venezolano porque España no es Venezuela, pero evidentemente las bases son similares) son la consecuencia lógica de la base filosófica e (in)moral que el progresismo ha ido implantando en nuestro país, combinado con una situación económica desastrosa que ha arrojado al paro a millones de familias. Basándose en los mantras del sufraguismo y la “voluntad popular”, “Podemos” ofrece el espejismo de la pseudomesiánica solución socialista (el papá Estado corregirá las maldades de las privatizaciones de la derecha, y los súbditos-ciudadanos no tendrán que responsabilizarse ni asumir culpa alguna), que no resuelve el problema porque este parte de que el estado tenga la capacidad de andar privatizando lo que no debe privatizar, y gestionando lo que no debe de gestionar.

La partida se juega a una sola mano: el gobierno conservador espera que el crecimiento se consolide y el paro empiece a descender claramente antes de las próximas elecciones, de modo que se pueda salvar todo el tinglado. La futura fusión “Podemos”-IU (en la que probablemente los chavistas ganarán el poder dentro de la coalición) espera que la cosa no mejore y la gente, harta, opte por su solución radical socialista.

El conglomerado socialdemócrata y liberal-progresista moderado- que responde al nombre de PSOE- está en grave contradicción, entre intentar quitarle terreno a “Podemos” a base de retornar a su socialismo secular (y anular Suresmes, que le permitió alcanzar el poder), o jugar la carta de la moderación; entre federalismo o unitarismo; entre apoyarse en el fortísimo aparato partitocrático de "toda la vida" (que siempre ha garantizado votos al estilo caciquil) o intentar abrirse a la sociedad y los jóvenes al estilo de Podemos. Un mar de dudas, y pocas respuestas claras.

Es probable que Alemania (que es la que ha permitido esto asfixiando el crédito a España y resto de países meridionales hasta hace poco), no lo permita, y auxilie al PP o a quién ofrezca estabilidad si ve las cosas feas (nadie en Europa quiere un país grande como España en manos de socialistas). No está claro, en cualquier caso. Para los germánicos la gente del sur somos poco más que africanos, y no nos consideran en mucho.

Los españoles no son esencialmente revolucionarios en sentido radical, de modo que este supuesto aumento del radicalismo socialista es real en intensidad pero aparente en número. La gran mayoría de indignados que alimentan a “Podemos” están esperando a tener otra vez buenos ingresos para seguir haciendo lo mismo que hacían antes y seguir consintiendo las mismas corrupciones que han consentido durante lustros. La indignación no provino de nuevas corrupciones, sino de perder el trabajo, la casa nueva y el coche. De repente, todos los afectados descubrieron lo muy ladrones que habían sido sus dirigentes nacionales, autonómicos y locales durante los últimos... 25 años.

Las denuncias de “Podemos” son reales, y las lleva haciendo dos siglos el carlismo. Sí, hay una casta política liberal; sí, los cargos políticos han robado en las cajas de ahorros y su rescate público ha sido un desastre para los trabajadores españoles (que son al final los que pagan todas las facturas); sí, la crisis causada por el rescate de esas entidades corruptísimas ha provocado la deuda y toda la catástrofe subsiguiente. Por eso triunfa “Podemos”: porque los demás no pueden hacer una denuncia completa, ya que han participado del enjuague (incluyendo IU) en mayor o menor medida. En los últimos decenios cualquiera en este país que ha tocado poder se ha ensuciado a fondo aceptando enchufes, dinero, comisiones y regalos. TODOS. 

Y “Podemos”, como es algo nuevo, puede presentarse como inmaculada. Si yo quisiese hundir a “Podemos” no buscaría estupideces dichas sobre ETA o el chavismo, como están haciendo todos los voceros del sistema, sino si sus señores dirigentes han sido absolutamente escrupulosos en su gestión en la Universidad complutense de Madrid... tal vez el amiguismo y las corruptelas no sean sólo cosa de "la casta". La triste realidad es que son un mal endémico de toda la sociedad española. Son un pecado nacional, y lo que ha provocado que estén ahora en el candelero no es el arrepentimiento nacional, sino la pobreza nacional.

Por eso el problema es moral. Da igual que eches a los partidos clásicos. Si los principios morales no cambian (si no se enseña a respetar la propiedad y los fondos comunes, a ser honrado, a cumplir la palabra dada, a ejercer la justicia en cargo de responsabilidad, a ser imparciales, a buscar el Bien Común) si no se castiga realmente al ladrón de lo público igual que se castiga al de lo privado, entonces cambiarán las caras, pero no los vicios.

Y esa reflexión moral no se ha hecho, ni se está haciendo, ni hay visos de que se hará.

No sé cuántos indignados exigen honradez y cuántos sólo exigen su turno para robar… o simplemente se enfadan por haber dejado de cobrar el subsidio.

Y los católicos, que debimos haber sido proféticos en ese sentido, callamos. Y nuestros pastores los primeros. Nos escondimos debajo del orden, la "constitución" que nos hemos dado, la "democracia"-partitocracia bipartidista, y demás mandangas liberales que han mantenido el espejismo y la monumental estafa de la Transición durante varios lustros hasta que la crisis económica va a hacer que esto estalle y e vaya a hacer puñetas.

Como fallamos a nuestro deber de profetizar en contra de la apostasía y el desorden moral, somos responsables de dos males: el primero, la perdición (material y espiritual) de la sociedad española actual, minada profundamente por el egoísmo, el materialismo y la destrucción de la familia y el orden social (sustituido por el orden público, en el mejor de los casos). El segundo, nuestra propia persecución. Los católicos vamos a ser perseguidos en España a no mucho tardar, y buena parte de la responsabilidad será nuestra.

La misericordia de Dios es infinita, y yo rezo, e invito a rezar por la conversión de España (y la salvación de las almas). Ojalá ninguna de estas cosas pase finalmente, pero desde luego la cosa va en ese sentido.

1 comentarios:

  1. Recortemos a los Políticos Comenzar a recuperar el sentido y los valores, el respeto por la dignidad humana, la defensa de la vida y la unidad de las Españas.

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