lunes, septiembre 02, 2013
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por Xavier de Montenegro

Obama debe estar que “fuma en pipa”. El “amplio apoyo occidental” con el que contaba, Francia y Gran Bretaña, se ha quedado en el 50%. Cameron no ha conseguido que la Cámara de los Comunes aprobara una moción para, de la mano de los EEUU, castigar a la “Siria oficial” no se sabe cómo, no se sabe dónde y no se sabe cuándo.

Esta es la noticia grande. La pequeña es que la derrota, por 13 votos de diferencia, del primer ministro del Reino Unido se ha debido al voto en contra de 30 parlamentarios conservadores, 39 contando con sus socios liberales, y de los 31 ausentes, 45 contando con los mencionados liberales.

Igualico, igualico” que, en su día, la aprobación de la iniciativa del PP sobre Irak con los 183 diputados del grupo popular -incluidos José María Aznar y los ocho ministros con acta parlamentaria- votando a favor. Línea y bingo.

En este caso, los parlamentarios británicos, además de dar un ejemplo de sentido común, han dado otro, no menos importante, de independencia frente al gobierno. Sin ser representación de una soberanía social que modera y controla a la soberanía política, este “sucedáneo” es posible en los sistemas parlamentarios anglosajones, Reino Unido, EEUU y Canadá principalmente, por el sistema electoral utilizado: uninominal mayoritario.

Con este sistema los parlamentarios se presentan por un distrito o circunscripción, que en el caso “inglés” tiene sobre los 80.000 electores. De cada uno de estos distritos saldrá únicamente un parlamentario, el que más votos haya conseguido. Como todo en la vida tiene sus inconvenientes, pero tiene ventajas indudables: los electores tienen un contacto directo con los elegidos, son sus representantes directos y pueden dirigirse a ellos para hacerles saber su opinión. Además, normalmente los conocen, por lo que pueden tener un control más directo sobre ellos. Es decir, una forma de reducir, aunque sea mínimamente, la dictadura partitocrática.

Así, que mientras recuperamos un sistema de representación que distinga entre soberanía social y política y la sociedad despierta de la modorra en la que se halla inmersa, quizá pudiera iniciarse la regeneración política copiando algo del sistema anglosajón.
Peor que lo que tenemos no puede ser y quizá nos ayude a no entrar en la próxima guerra.

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